ATENCIÓN: Este texto no es apto para
cardíacos ni personitas especialmente sensibles.
La puerta metálica se cerró tras él con un golpe seco y escuchó en la
oscuridad como tres pestillos le encerraban en aquel lugar.
_Gracias por venir, Jeremy
_ ¿A qué estás jugando, Sophie?
_Tengo un regalo para ti.
Sophie se dio la vuelta mientras los fluorescentes parpadeantes se
encendían. Llevaba una bata blanca llena de manchas, la melena oscura que
tiempo atrás había brillado con luz propia trataba inútilmente de permanecer
recogida en un moño del que se escapaban varios mechones los cuales caían sobre
unos ojos color chocolate inyectados en sangre.
Se acercó más a él y le ofreció la copa de Bourbon que tenía entre las manos y
por la cual resbalaban pequeñas gotas de sangre.
Jeremy la rechazó y ella se la bebió de golpe.
Sin preguntar, le cogió la mano y lo arrastró por el almacén entre tubos de
ensayo, camillas metálicas y toda clase de cuchillos hasta llegar a los pies de
una cama que estaba completamente a oscuras.
_Ahí la tienes, Jeremy. Toda para ti.
Una luz cegadoramente blanca iluminó la cama y a Jéremy se le detuvo el
corazón mientras notaba las arcadas que subían por su garganta.
_Es perfecta, ¿no crees? Tal y como a ti te gusta.
_Sophie..._ susurró a duras penas con sabor a vómito en la boca.
_Fíjate bien, Jeremy, mírala muy despacio. ¿Ves esas piernas? Son las de Maddi,
la chica a la que tanto mirabas en atletismo. El torso y los pechos son lo de
tu adorada Miranda, la barbie animadora. Los brazos son los de Odette, la
bailarina de tus vídeos. ¡Ah! Y también los pies. Las manos son de Judy, la
pianista del grupo de mi hermano, ¿te acuerdas? y la cabeza y el pelo son de
María, la modelo de la revista de tu padre. Los labios... me han dado trabajo, no
creas, no ha sido nada fácil encontrar a Charlotte. Se que te gustaba más su
voz que sus labios así que...
De uno de los bolsillos de la bata sacó una pequeña grabadora que activó
con rapidez.
"Canta para mí Charlotte" "Por favor Sophie, basta"
"¡Canta! ¡He dicho que cantes!"
La melodiosa voz de Charlotte seguía siendo hermosa a pesar del miedo y de la
manera que tenía de llorar.
La canción de Charlotte seguía sonando cuando Sophie volvió a hablar.
_... la nariz es de la pequeña Eli, según tú, la mejor proporcionada y las
orejas son las de Daniela, esas las he elegido por ti. Con los ojos... me costó
decidir que hacer, te gustaban los aguamarina de Diana pero también los verde
acero de Beli. Así que le he puesto uno de cada.
> ¿Verdad que es hermosa?
Sobre la cama, en unas sábanas teñidas de rojo con olor a descomposición,
descansaba un cuerpo cubierto de sangre. Grapas, costuras, imperdibles y
alfileres mantenían unida aquella macabra muñeca de carne y hueso.
Los ojos, uno verde y otro azul, estaban abiertos de par en par, incrustados en
unas sangrantes cuencas oculares cuyo resultado era una mirada de auténtico
pánico y horror.
Los labios estaban raídos, agrietados, delicadamente cosidos a la piel morena
del rostro, tensada por tanta costura.
Asqueado y aterrorizado, Jeremy trató de alejarse de la cama, pero Sophie
se lo impidió sacando un revolver de la bata y apuntando a su cabeza.
_ ¿Esta es la forma que tienes de agradecer un regalo?
_Estás... estás loca, completamente loca.
_Eso ya lo se.
_Eres un monstruo, Sophie. ¡Has matado a diez chicas! ¡¿Cómo has podido?!
_Mientes. Sólo han muerto cinco.
_Eso es aún más cruel.
_¡¡Era necesario!! ¡Tenía que hacerlo para crearla a ella!
_Voy a llamar a la policía, Sophie. Estás para encerrar.
_¡Eres un maldito desagradecido! ¡Hago todo esto por ti y no eres capaz de
darme las gracias! ¡Cómo en el instituto! ¡Yo hacía todo por ti y tu nunca me
lo agradecías! Pero ahora lo harás... ahora me agradecerás todo lo que he hecho
y sigo haciendo por ti...
Jeremy trató de alejarse de la cama, pero Sophie, hirviendo de ira, le
asestó un golpe con la culata del revolver y lo hizo caer sobre la cama, al
lado del cuerpo.
El labio le empezó a sangrar y Sophie se acercó para retirarla con los dedos.
Con el revolver en la otra mano le apuntó de nuevo a la cabeza mientras se
desabrochaba la bata y se sentaba en una vieja silla de mimbre.
Estaba completamente desnuda. Su cuerpo extremadamente blanco estaba cubierto
por varias cicatrices, todas ellas resultado de haberse grabado la misma palabra
con cuchillas varias veces.
JEREMY.
_Bésala
_ ¿Qué?
_Es tu chica_ sonrió_ Bésala.
_No.
Un disparo sonó en el aire y Jeremey vomitó al fin a los pies de la cama.
_Hazlo. O te mataré.
_Estas completamente chiflada.
Sophie cargó el revolver y apuntó de nuevo
_Hazlo.
Entre arcadas y lágrimas de terror, Jeremy se inclinó sobre el cuerpo
macabro que reposaba a su lado.
Y mientras tanto, Sophie le observaba llevando su manao manchada de sangre a su
entrepierna y se empezaba a masturbar.
---> Si queréis "disfrutar" de un poco más de sadismo made in
@AndreaAnaid no dudéis en pasaros por aquí y decirme qué os parece